Pensamiento 011: sobre mi otro yo

Constantemente siento la urgencia de estar en otro lugar. Es como si en mi mente habitara cierta duplicidad. El yo que está en este plano, y otro yo que está en otro sitio, no sé dónde exactamente. No muy lejos de aquí, pero tampoco precisamente cerca. Ese lugar se promete tranquilo y pacífico. Mi yo, el que habita este aquí y este ahora; es consciente de que ese yo paralelo existe. Lo he visto, lo he sentido, lo he perseguido en visiones, en momentos fugaces de claridad absoluta. Por lo tanto, me encuentro constantemente envidiosa, ávida de querer viajar al otro plano y quedarme allí.

Es entonces cuando quiero invitar a mi compañera temporal a viajar en el tiempo y el espacio. Es cuando quiero estirar mi mano, para tocarla y decirle que desafiemos todas las programaciones ancestrales que nos impiden conocer lo que hay más allá. Intercambiemos planos, sólo para probar por primera vez tu tranquilidad, tu caminar seguro, tu café fuerte en las mañanas, tu sueño pacífico en las noches. Sé que nada te perturba, sé que nada te distrae. Ven y habita mi plano de la realidad, para que conozcas lo que es la angustia, el desespero de no poder respirar bien, el dolor en el pecho. Sólo así podremos crear la ilusión del círculo completo, la verdadera experiencia de la existencia. Ella sin mí no está completa, yo sin ella no alcanzo el objetivo de la vida. Estamos conectadas, en un sentido espacial que traspasa el entendimiento cotidiano.

Tal vez no sea difícil levantar los pies y flotar de un lado a otro. Lo que nos lo impide son las raíces. La verdadera cuestión, es que el cuerpo no se puede mover, está atrapado dentro del plano que por azar le tocó habitar. Ella y yo jamás podremos intercambiar realidades, porque estamos atadas a nuestra idea de hogar, como los árboles lo están a la tierra. Pero eso no quiere decir que, tal vez, si es verdad que el alma existe; esta pueda atravesar las barreras espacio-temporales, para palpar la realidad paralela que a cada ser le corresponde. Tal vez sea el alma, o más bien la conciencia, la que silenciosamente teje todos los hilos, y como buena hilandera, nos lleva a todos a los estados que debemos conocer. A la hermosa y loca duplicidad del ser, disponible sólo para algunos ojos abiertos. El desdoblamiento de ser yo aquí, pero yo allá, separadas, pero juntas al fin y al cabo.

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El novio de mi amiga

Tengo una amiga que se llama Lola. Lola tenía un novio. Un dizque novio, que dizque la quería mucho. La gente decía que no, que qué va, cómo la iba a querer ese hombre. Tenía toda la pinta de que no la quería nada. Si la quisiera, pues no la engañaría tanto. Ella decía que sí, que sí que la quería, y yo, pues bueno, le creía. Le creía que tal vez, el personaje este, sí la quería, pero eso no le quitaba que era un verdadero idiota.

Era tan idiota que cuando estaban con más gente, él la ignoraba, a veces hacía como si no la conocía, vete tú a saber por qué. Por comportarse así, el idiota este, no se daba cuenta de que mi amiga siempre era la chica más hermosa del lugar. No que las otras mujeres no fueran hermosas, claro que lo son, todas los son. Pero Lola tenía un brillo especial, ella era sin duda, la chica más llamativa a dónde quiera que fuese. Pero el idiota no se daba cuenta, o no quería darse cuenta, o se daba cuenta y le daba igual. La hacía sentir pequeña, invisible, como un florero. Lo peor de todo, es que mi amiga tampoco se daba cuenta de lo grande que ella era, de que todo mundo dejaba de hacer lo que estaba haciendo, sólo para verla caminar. Entonces Lola empezó a creerse pequeñita, a esconderse en un rincón, a pensar que era menos. A ser el florero que el idiota quería que ella fuese.

Yo tomaba a mi amiga de la mano y  la llevaba a bailar al centro de la pista. Para aliviarle un poco la mente, para recordarle que ella era el centro del mundo. Y ella bailaba y reía y parecía recordar que lo era. Y yo la abrazaba y le besaba las mejillas y las manos. No quería que dejara de reír nunca. Pero entonces aparecía el idiota y lo estropeaba todo. No venía ni siquiera a verla a ella, a ver lo hermosa que estaba, no. Aparecía de la mano de otra chica, una rubia, que también era muy bonita, pero jamás como Lola. La abrazaba a ella, la miraba a ella y la besaba ella, delante de mi amiga y de todo el mundo.

Maldito idiota. Lola lo quería tanto y cuando lo vio con otra se rompió toda por dentro. Se fue corriendo de ahí, se sentó en la primera esquina que encontró a llorar como nunca lo había hecho. Y lloraba y lloraba y lloraba y lloraba y lloraba. Sus ojitos parecían desaparecer. Su vestido cortito y de colores, se mojó entero con sus lágrimas. Yo se las secaba pero ella no podía parar de llorar. Yo quería ir a romperle la cara al idiota, pero tenía que cuidar a mi amiga, tenía que llevarla a casa y esperar a su lado mientras terminaba de llorar.

El idiota siempre aparecía al día siguiente, arrepentido. Sólo cuando mi amiga quería irse, él parecía recordar que ella era oro. Que él no era tan bueno para ella, que era afortunado de que ella lo quisiera, maldita sea, y medio reaccionaba, medio la quería para siempre con él. Pero el tipo, aunque buena gente y agraciado, no era muy inteligente. Se olvidaba de sus promesas y se volvía distraer con la primera que se le cruzaba ofreciéndole nochecitas de amor. La que era sí era inteligente era Lola. Mi amiga era una gran mujer, grande, grandísima, capaz de todo. Pero el idiota la apagaba con sus mentiras.

Una vez, Lola me contó que él le había dicho que prefería la variedad. Que ella era como un plato muy rico, exquisito y delicioso, que le encantaba comer. Pero que si lo repetía muchas veces, se iba a cansar. Pero es que el idiota, muy idiota, no se daba cuenta de que mi amiga no era comida servida en un plato, a la disposición de su paladar, para su satisfacción. Mi amiga era una per-so-na.

¿Qué hacemos con el idiota, Lola? Yo le abriría la barriga y le sacaría las tripas. Por no darse cuenta de que mi amiga merece respeto. Pero no puedo, no puedo matar al idiota porque ella lo ama. Lo ama aunque él no lo merezca, aunque ella sea demasiado bella para sus ofensas, demasiado buena para su egoísmo, demasiado lista para su ignorancia, demasiado importante para su indiferencia. Lola, Lolita, Lola, eres demasiado de todo para tan poco.

Mi primera vez

Descubrí la masturbación cuando era una niña todavía. No sabía exactamente lo que hacía pero lo repetía siempre. Buscaba mi placer. Sin embargo, cuando entré en la adolescencia y estudiaba en el colegio de monjas, empecé a sentir vergüenza después de masturbarme. La imagen ficticia de un Dios que yo ni había elegido, me hacía sentir tremendamente culpable de gozar de mi cuerpo. Sin embargo no dejé de hacerlo, aunque rezaba para pedir perdón y poder llegar al cielo. El cielo es en realidad el orgasmo.

Ahora que ya estoy grande, que no creo en dios y que no me averguenzo de mi sexualidad, me doy cuenta, que a las mujeres siempre nos han querido tratar como seres no sexuales. Nos da vergüenza vivir nuestra sexualidad libremente. Nos obligan a cuidar nuestra virginidad como si fuera el tesoro más preciado. Por lo cual, ‘dársela’ a un hombre es premiarlo. Regalarle nuestra flor. En ningún momento se discute que de ese acto sexual, también la mujer se lleva una parte de placer. Y sin embargo se plantea como una especie de regalo para el hombre.

Todo esto se debe a que no nos enseñaron a disfrutar de nuestros cuerpos de una manera sana. Además, por supuesto, de que el sexo se establece dentro de la jerarquía de las relaciones heteropatriarcales, donde generalmente el hombre está en la posición más privilegiada.

Mi mamá, con nula educación sexual, me enseñó bien pronto en la vida que si yo me acostaba con un hombre, le estaba dando lo que él quería y se iba a ir, dejándome tirada para siempre. Y vaya por dios, quién quiere eso. Yo vivía con el miedo de que si desataba las ganas locas que tenía de follar con mi primer noviecito, este se iba a olvidar de mí. Por puta. Porque para eso estaban ‘las otras chicas’ yo era una ‘niña de casa’ y esas no hacen ese tipo de cosas. Las niñas buenas se esconden detrás del pudor y la decencia.

Entonces yo muy lista y pudorosa, dejé que mi noviecito me hiciera de todo, menos penetrarme. Porque en la penetración estaba el pecado. Además, así no corría riesgo de quedar embarazada. Porque obviamente ni mi mamá, ni las monjas, me explicaron lo que eran los métodos anticonceptivos. Menos mal, con los años fui perdiendo el pudor, aunque no la inteligencia, y por lista muy lista, empecé a planificar a los 15 años a escondidas de mi mamá.

Fueron muchos años de sentirme avergonzada por algo que era totalmente normal. Lo que hacen cuando nos roban la libertad de descubrir nuestro propio cuerpo, es alejarnos del poder. El poder de elegir lo que me gusta, lo que no me gusta, con quién me gusta además del cómo y el cuándo. La sociedad heteropatriarcal quiere alejarnos completamente de la sensación de poder que produce ser tú misma quien está al mando de tu vida y de tu cuerpo. Porque les conviene que seamos sumisas y que además de serlo, creamos que es lo correcto y disfrutemos de ello.

Justamente por cuestiones como esta, es que conceptos como ‘empoderamiento’ hacen parte del feminismo. El feminismo lo que busca es que las mujeres tengan el control sobre su vida y el poder absoluto de decidir sobre sus cuerpos. El feminismo busca que las mujeres jóvenes tengan acceso a toda la información que necesitan para descubrir su sexualidad de una manera plena y sana, para que ninguna mujer sienta vergüenza de sentir cada fibra de su cuerpo y se sienta libre darle rienda suelta a sus deseos. El feminismo también busca que los hombres aprendan desde niños que ninguna mujer es una puta por vivir su sexualidad libremente. El feminismo busca que nos respetemos mutuamente.  

El feminismo también busca que cuestionemos el concepto de feminidad. Cada mujer debería poder construir qué significa ser mujer para ella misma y de acuerdo a ello vivir su vida. Sin ideas preconcebidas y sin juicios innecesarios. Aunque es absolutamente necesario renunciar a esa idea de feminidad que nos deja como seres inferiores, que nos apaga y nos deja en un segundo plano. La fuerza femenina hay que utilizarla para tomar el lugar que nos corresponde, para jamás renunciar al poder que nos pertenece.  

Para terminar dejo este fragmento del libro Teoría King Kong de Virginie Despentes

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Mis pezones

Me gusta llevar la falda bien cortita y no ponerme bragas. No para provocar, yo no quiero provocarte, lo que quiero es sentirme, sentir mi sexo calientito con el rose de mis piernas. Porque no necesito más que caminar para darme placer. Porque me siento bien con la desnudez que habita debajo de la ropa que todos ven. Nunca he querido provocar, al menos no a todo el mundo, quiero provocar a quién a mí me interesa, a quién quiero tener en mi cama. No es mi culpa que algunos no se puedan controlar. Mis pechos quieren ser libres de vez en cuando, y una vez más no es mi culpa que mis pezones sean tan grandes, que se notan sí o sí. Y a mi me gusta, me gusta que la gente se sienta incómoda cuando los ve. Me gustan mis pezones, porque son míos, para mi goce y disfrute. Me podrán arrancar la libertad y lo hacen cada día, pero no pueden arrancarme los pezones. Entonces los voy a mostrar. A las mujeres les están quitando la vida, las están matando por el solo hecho de ser mujer. Cada día me siento destrozada porque no puedo hacer nada al respecto y sé que salir a a calle sin bragas y mostrando los pezones no va a cambiar nada de nada. Pero nunca me había sentido tan cómoda con mi cuerpo como ahora mismo. He pasado años avergonzada de partes de mi cuerpo que sólo yo sabía que existían. He sentido complejos por los comentarios de otros y he cargado con esas inseguridades muchos años. Ya ha sido suficiente. Valoro mi cuerpo tal cual y como es y lo honro dándole todo el placer que puedo. El placer que me doy yo misma cuando me toco por las noches y el placer que me da quien yo decido que se puede meter a mi cama. Es la primera vez que no siento miedo de lo que hay ahí afuera, en realidad, no me puede importar menos. Nadie va a hablar por mí, nadie me va a quitar nada, nadie me va a matar, nadie me va a tocar, porque antes les reviento la cabeza. Tengo una cantidad de rabia y dolor acomulado dentro de mí que utilizaré la próxima vez que alguien me quiera hacer daño. Mis pezones, mi cuerpo y la faldita corta que lo adorna son míos, sólo míos y hago con ellos lo que me da la gana.

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Pensamiento 010: sobre ser mujer y el dolor

Siento que me veo tan bonita de primavera y tú no estás aquí para verlo. Cuando llegó abril y empezaron a brotar las flores, tú te fuiste. En mi casa no floreció nada y la planta que tenía en la ventana se suicidó. Pasé varios días buscando las flores afuera, en el balcón, en la calle, en el parque de la esquina. Pero no las encontré. Abril llegó, se fue y no trajo las flores. Pero fue hasta que miré por dentro que me di cuenta que la primavera estaba floreciendo en mí. Que las heridas que tenía por todo el cuerpo, en realidad, eran los orificios por donde se iban a asomar las anémonas, los lirios y las amapolas.

Estaban ya saliendo, de debajo de mi piel, como salen de debajo de la tierra. Pero lo que no sabía, era que florecer podía doler tanto. Abrir la piel de par en par, duele y te deja cansada como si hubieses estado caminando por horas sin parar. Pero, en todo caso ¿qué es una mujer sin dolor? algo inconcebible. Cuando tuve la regla por primera vez, mi abuela y mi madre decían que había empezado a enfermar. Me enseñaron que mi ciclo natural, que es incluso mágico, era una enfermedad, que cada mes tenía que sufrirla, como una especie de penitencia divina. No las culpo, a ellas también les enseñaron eso. Entonces todas sufrimos juntas durante los años que pudimos compartir. Nos pasamos el dolor la una a la otra y nos consolamos mutuamente cada vez que fue necesario.

Desde niña fui familiar con ese dolor, con el dolor en general. Como si de alguna manera sentir dolor fuera una parte innegable de ser mujer. Es increíble la cantidad de cosas que descubres cuando ya no eres una niña, cuando la realidad te pega fuerte en la cara y te despierta. Ahora es más difícil compartir el dolor porque mi abuela ya no está para sanarme. Es injusto cargar con tanto peso en la espalda, porque ¿dónde lo dejo?, ¿a quién se lo doy? ‘Mujer, libérate’ es el mensaje de hoy, pero tengo la certeza de que nadie comprende que liberarse no es tan sencillo como suena.

Una se aferra a su dolor. Porque el dolor me ha hecho crecer, porque gracias al dolor soy más fuerte que otros, porque el dolor me permite ser empática, entender, escuchar, amar y evitar generar ese mismo dolor en otros. Pero no todos son como las mujeres, dispuestas a ofrecer sus mejores flores. Algunos, casi todos, son malos y se llevan de ti todo lo bueno. Te arrancan tus flores más bonitas, te roban tus colores más brillantes, se llevan absolutamente todo lo bueno que tienes para dar y te dejan vacía.

Y entonces, sin querer, mientras te vas liberando del dolor de otras vidas, vas adquiriendo otro que lo reemplaza y la espiral de dolor parece que nunca termina. Es en ese momento cuando renace la primavera. Aunque esta primavera llegó sin ti, sin las risas y sin el no dolor de los ratos iluminados por la luz, que aunque era cotidiana y sencilla, era maravillosa. Lo cotidiano es en realidad siempre hermoso, sólo hay que nutrirlo con significado real para que sea totalmente placentero. Pero ese placer cotidiano ha desaparecido y he tenido que seguir caminando sola. O no tan sola, porque llevo mi carga en la espalda.

Mi carga y las cinco heridas repartidas entre brazos, piernas y espalda, por donde ahora salen las flores, me acompañan en cada paso a ciegas que doy. Florecer cuesta y aunque he estado haciéndolo en ciclos toda la vida, sólo hasta ahora me he dado cuenta de lo duro que es el proceso. Pero no importa, lo que importa es que lo estoy haciendo y estas flores serán, sin duda, las más especiales.

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Ilustración: http://www.instagram.com/amandaoleander/?hl=es

Pensamiento 009: sobre Madrid y la belleza

A menudo me siento afortunada de vivir en Madrid. Llegué a esta ciudad hace años, sin desearlo, y hoy la considero una especie de hogar. Madrid no es una ciudad impresionante, no tiene grandes monumentos, ni una arquitectura sorprendente. Sin embargo tiene un encanto, ese algo que no se puede describir muy bien, pero que hace que cuando caminas por sus calles te sientas allí, pero en muchos otros lugares al mismo tiempo.

La Plaza de Santa Ana solía ser mi lugar favorito de Madrid, hasta que dejé de recordarlo. Pero hoy, de casualidad, volví a caminar por ahí y lo recordé. Recordé las noches que me senté en uno de sus bancos, con viejos amigos. Recordé las luces blancas de los edificios que la rodean, recordé que estando allí había sido feliz.

Madrid me ha quitado muchas cosas, más de las que me ha dado. No importa, siempre me quedarán esos rincones por los que se puede pasear, en la más breve primavera, como en ninguna otra ciudad. La belleza no necesita ser grandiosa para poder ser apreciada y es en realidad, breve. La belleza es ese momento que se va antes de que podamos capturarlo. Una vez se intenta hacerlo, es un esfuerzo perdido, porque el instante real ya se ha ido. Intentar registrar un instante específico es crear una mentira. Por eso vemos mentiras en todas partes, galerías de imágenes que nos quieren contar algo, pero que nunca serán capaces de hacerlo completamente. Les falta ese sonido de fondo, el olor de la persona que camina cerca de ti, el color sin filtros. Falta la verdad.

Hoy en la plaza sentí algo parecido a la paz, aunque mi pecho quería reventar de dolor. La plaza y su luz de las cuatro de la tarde, me presentó un paralelo entre la familiaridad y lo desconocido. En ese pequeño instante de belleza que ya se ha ido y que jamás volverá a existir, entendí que todo lo que tengo adentro es puro y se convertirá en lo mejor que me ha pasado en la vida. Y tal vez, por un cambio particular en el curso del tiempo, Madrid, en vez de quitarme algo, me lo dará.

Mujeres latinoamericanas que deberías conocer

América Latina es un territorio diverso y dicha diversidad abarca también a las mujeres. Aunque es verdad que la situación de ellas en Latinoamérica es complicada debido a la gran desigualdad que aún sufren y a todas las desventajas que representa ser mujer dentro de este continente; tales como la penalización del aborto, su lugar en el mundo laboral, la no propiedad de sus cuerpos, la discriminación y subordinación a la esfera íntima, los trabajos de cuidados, entre otras. A pesar de esto también hay mujeres que luchan por cambiar esta situación y se dedican a hacer labores inspiradoras para las nuevas generaciones. Ya conocemos los grandes referentes femeninos en latinoamérica, ahora demos una mirada más contemporánea a lo que están haciendo las mujeres actualmente. A continuación encontraremos un pequeño listado de algunas mujeres empoderadas que tal vez más gente debería conocer.

 

Evelyn Millares

Evelyn procedente de Venezuela, es la encarga de liderar el programa de realidad virtual de la Agencia Espacial Estadounidense. Este programa se encarga de entrenar a los astronautas que saldrán al espacio, es decir aquellos que abandonarán la nave o la estación espacial internacional y se enfrentarán con lo desconocido en el espacio. Evelyn lleva 20 años desempeñando esta importante labor como ingeniera y estrategista de tecnología en el laboratorio de realidad virtual.

https://www.cnet.com/es/noticias/evelyn-miralles-laboratorio-realidad-virtual-nasa/

Marta Vieira Da silva

Procedente de Brasil, Marta es una de las futbolistas más reconocidas de Latinoamérica e incluso la mejor futbolista de todos los tiempos. Marta juega como delantera y es la   máxima Goleadora histórica de la Copa Mundial Femenina con 15 goles. Además de los reconocimientos que tiene como deportista, Marta siempre se ha interesado por reforzar la importancia del empoderamiento de la mujer dentro del mundo deportivo y la sociedad en general, ya que ella misma ha tenido que luchar contra los estereotipos y la discriminación a lo largo de toda su carrera.

https://www.youtube.com/watch?v=XgAi7sVikgo

Morena Herrera  

Proveniente del Salvador, Morena Herrera lidera la Agrupación Ciudadana por la despenalización del aborto en el Salvador. Esta asociación es de gran importancia en El Salvador ya que lucha por cambiar la legislación que tan fuertemente castiga a las mujeres a causa de la interrupción del embarazo. Actualmente El Salvador es uno de los países donde la calidad de vida de las mujeres es bastante preocupante, ya que no poseen ninguna libertad de decisión sobre sus propios cuerpos. La labor de Morena es entonces de gran trascendencia porque se encarga de luchar y defender los derechos humanos de las mujeres.

https://www.youtube.com/watch?v=l41YkDs9yJI

Natalia Ponce de León

Natalia es de Colombia y es protagonista de una conmovedora historia que la llevó a convertirse en una mujer empoderada y un gran ejemplo de fortaleza. En marzo del 2014, la vida de Natalia cambió drásticamente después de ser víctima de un ataque con ácido sulfúrico a manos de un sujeto llamado Jonathan Vega. Natalia sufrió quemaduras de tercer grado en su cara y en diferentes partes de su cuerpo, lo cual la llevó a pensar que su vida había terminado. Pero Natalia no permitió que eso pasara, al contrario, empezó una lucha contra este tipo ataques de violencia de género en Colombia. Como ella misma afirma, renunció a ser una víctima y eligió ser una triunfadora. Esta decisión la llevó a convertirse pionera en probar nuevos tratamientos para este tipo de heridas. Después de su juicio, la ley también incrementó las condenas de quienes cometan este tipo de delitos, que resultan ser más frecuentes de lo que nos podemos imaginar.

https://www.youtube.com/watch?v=iYUrACufwKU

https://www.youtube.com/watch?v=KlOoe6Mfskw

Marielle Franco

Marielle, proveniente de Brasil, fue política y militante de los derechos humanos, sobretodo de los derechos de las mujeres negras. Lastimosamente, fue asesinada el pasado marzo de 2018. Se cree que esto pasó por haber denunciado los abusos de autoridad de la policía contra los habitantes de la favela de Acari. Marielle era conocida por alzar siempre la voz contra este tipo de injusticias del gobierno brasileño. Marielle será recordada siempre por esta intensa lucha contra el poder y por defender sin cansancio los derechos humanos de las mujeres y la visibilidad de la comunidad LGTBI+.

https://www.youtube.com/watch?v=TS-fj8pl9N8

Pola Weiss

Pola Weiss, mexicana, fue conocida por ser pionera en videoarte el Latinoamérica. Sus ideas de mezclar la danza con el vídeo marcaron un precedente para lo que hoy se conoce como videodanza. Su discurso feminista la llevó a presentar el cuerpo de la mujer de una manera diferente rompiendo los estereotipos de belleza siempre impuestos.

https://www.youtube.com/watch?v=20nV-ewqzHw

Berta Cáceres

Berta Cáceres fue una lideresa indígena hondureña, feminista y activista por el medio ambiente. Berta fue asesinada en el 2016 después de las constantes amenazas que recibía. Su lucha por el pueblo indígena lenca fue ardua y sin cansancio. Fue ella junto a su pueblo quienes lograron que una de las constructoras hidroeléctricas más grandes del mundo retirara el proyecto para construir la presa Agua Zarca en el cauce del río Gualcarque, sagrado para los lenca. El nombre de Berta se suma a los más de 100 activistas hondureños que han sido asesinados en los últimos años por su lucha contra las grandes empresas.

https://www.youtube.com/watch?v=2gj4_cM_dPM

Teodora Vasquez

Teodora, salvadoreña, tuvo un aborto espontáneo mientras trabajaba limpiando en un colegio. Un empleado del mismo, afirmó que el aborto había sido intencional, por lo que Teodora fue condenada a 30 años de prisión por homicidio agravado. Como habíamos mencionado antes, El Salvador penaliza el aborto en cualquiera de sus casos y prohíbe a las mujeres decidir sobre su propio cuerpo. Sin embargo, el pasado febrero de 2018 y gracias a la lucha de activistas, el gobierno salvadoreño ha conmutado la pena. Su caso ha servido para visibilizar la situación de los derechos humanos en El Salvador y otros países que tienen estrictas legislaciones en cuanto al aborto. A pesar de haber pasado 10 años de su vida en la cárcel, Teodora afirma que quiere seguir luchando por las 30 compañeras que aún siguen encerradas injustamente.

https://www.youtube.com/watch?v=_Q9pZ32Xw9w

Mercedes Hernandez

Mercedes está radicada en Madrid, aunque nació en Guatemala. En Madrid precisamente, es directora de la Asociación de Mujeres de Guatemala. Esta asociación, fue conformada en principio por mujeres guatemaltecas refugiadas, desplazadas y migrantes, residentes en España. Sin embargo actualmente la asociación la conforman mujeres de diferentes orígenes. El objetivo de esta agrupación es defender los derechos humanos de las mujeres latinoamericanas y lograr que sus realidades sean conocidas internacionalmente. Mercedes está comprometida con la lucha de mujeres y por ello se ha dedicado a visibilizar la realidad del feminicidio. Actualmente es conocida como la mayor especialista en investigación sobre el feminicidio en Latinoamérica.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/06/17/558032f846163f36648b4580.html

Lorena Cabnal

También de Guatemala, Lorena es una feminista indígena. Lorena pertenece a la comunidad maya-xinka y después de haber sufrido la violencia en su propio cuerpo, decidió levantar su voz y empezar una lucha contra la violencia de género y los abusos sexuales en la montaña de Santa María de Xalapán. Lorena es además promotora del concepto de Feminismo Comunitario. Este movimiento busca reivindicar el papel de las mujeres indígenas dentro de la estructura patriarcal de los pueblos originarios.

https://www.youtube.com/watch?v=6CSiW1wrKiI

Regina José Galindo

Regina es una artista, performer y feminista guatemalteca. En su trabajo utiliza su propio cuerpo para denunciar las injusticias no sólo de su país sino del mundo, ya que afirma que de alguna forma todos estamos conectados. Actualmente es uno de los grandes referentes del performance y del arte contemporáneo internacional.

https://www.youtube.com/watch?v=oeDytcs-wsk

 

Seguramente en este listado faltan muchos más nombres. Son muchas las mujeres que están haciendo cosas increíbles. Son muchas las voces que se están escuchando, son muchas las que ya están aquí y son muchas las que están por venir. Latinoamérica es un gran pueblo con mucho que ofrecer y las mujeres que lo habitan poseen la fuerza para cambiar, al menos un poco, la sociedad patriarcal que rige en cada uno de los rincones de esos territorios. Desde la ciencia, pasando por el deporte, el activismo, hasta el arte; todas tienen algo que aportar y en esa gran diversidad está la esencia del feminismo.