Mis pezones

Me gusta llevar la falda bien cortita y no ponerme bragas. No para provocar, yo no quiero provocarte, lo que quiero es sentirme, sentir mi sexo calientito con el rose de mis piernas. Porque no necesito más que caminar para darme placer. Porque me siento bien con la desnudez que habita debajo de la ropa que todos ven. Nunca he querido provocar, al menos no a todo el mundo, quiero provocar a quién a mí me interesa, a quién quiero tener en mi cama. No es mi culpa que algunos no se puedan controlar. Mis pechos quieren ser libres de vez en cuando, y una vez más no es mi culpa que mis pezones sean tan grandes, que se notan sí o sí. Y a mi me gusta, me gusta que la gente se sienta incómoda cuando los ve. Me gustan mis pezones, porque son míos, para mi goce y disfrute. Me podrán arrancar la libertad y lo hacen cada día, pero no pueden arrancarme los pezones. Entonces los voy a mostrar. A las mujeres les están quitando la vida, las están matando por el solo hecho de ser mujer. Cada día me siento destrozada porque no puedo hacer nada al respecto y sé que salir a a calle sin bragas y mostrando los pezones no va a cambiar nada de nada. Pero nunca me había sentido tan cómoda con mi cuerpo como ahora mismo. He pasado años avergonzada de partes de mi cuerpo que sólo yo sabía que existían. He sentido complejos por los comentarios de otros y he cargado con esas inseguridades muchos años. Ya ha sido suficiente. Valoro mi cuerpo tal cual y como es y lo honro dándole todo el placer que puedo. El placer que me doy yo misma cuando me toco por las noches y el placer que me da quien yo decido que se puede meter a mi cama. Es la primera vez que no siento miedo de lo que hay ahí afuera, en realidad, no me puede importar menos. Nadie va a hablar por mí, nadie me va a quitar nada, nadie me va a matar, nadie me va a tocar, porque antes les reviento la cabeza. Tengo una cantidad de rabia y dolor acomulado dentro de mí que utilizaré la próxima vez que alguien me quiera hacer daño. Mis pezones, mi cuerpo y la faldita corta que lo adorna son míos, sólo míos y hago con ellos lo que me da la gana.

IMG-20180519-WA0023

Anuncios

Pensamiento 010: sobre ser mujer y el dolor

Siento que me veo tan bonita de primavera y tú no estás aquí para verlo. Cuando llegó abril y empezaron a brotar las flores, tú te fuiste. En mi casa no floreció nada y la planta que tenía en la ventana se suicidó. Pasé varios días buscando las flores afuera, en el balcón, en la calle, en el parque de la esquina. Pero no las encontré. Abril llegó, se fue y no trajo las flores. Pero fue hasta que miré por dentro que me di cuenta que la primavera estaba floreciendo en mí. Que las heridas que tenía por todo el cuerpo, en realidad, eran los orificios por donde se iban a asomar las anémonas, los lirios y las amapolas.

Estaban ya saliendo, de debajo de mi piel, como salen de debajo de la tierra. Pero lo que no sabía, era que florecer podía doler tanto. Abrir la piel de par en par, duele y te deja cansada como si hubieses estado caminando por horas sin parar. Pero, en todo caso ¿qué es una mujer sin dolor? algo inconcebible. Cuando tuve la regla por primera vez, mi abuela y mi madre decían que había empezado a enfermar. Me enseñaron que mi ciclo natural, que es incluso mágico, era una enfermedad, que cada mes tenía que sufrirla, como una especie de penitencia divina. No las culpo, a ellas también les enseñaron eso. Entonces todas sufrimos juntas durante los años que pudimos compartir. Nos pasamos el dolor la una a la otra y nos consolamos mutuamente cada vez que fue necesario.

Desde niña fui familiar con ese dolor, con el dolor en general. Como si de alguna manera sentir dolor fuera una parte innegable de ser mujer. Es increíble la cantidad de cosas que descubres cuando ya no eres una niña, cuando la realidad te pega fuerte en la cara y te despierta. Ahora es más difícil compartir el dolor porque mi abuela ya no está para sanarme. Es injusto cargar con tanto peso en la espalda, porque ¿dónde lo dejo?, ¿a quién se lo doy? ‘Mujer, libérate’ es el mensaje de hoy, pero tengo la certeza de que nadie comprende que liberarse no es tan sencillo como suena.

Una se aferra a su dolor. Porque el dolor me ha hecho crecer, porque gracias al dolor soy más fuerte que otros, porque el dolor me permite ser empática, entender, escuchar, amar y evitar generar ese mismo dolor en otros. Pero no todos son como las mujeres, dispuestas a ofrecer sus mejores flores. Algunos, casi todos, son malos y se llevan de ti todo lo bueno. Te arrancan tus flores más bonitas, te roban tus colores más brillantes, se llevan absolutamente todo lo bueno que tienes para dar y te dejan vacía.

Y entonces, sin querer, mientras te vas liberando del dolor de otras vidas, vas adquiriendo otro que lo reemplaza y la espiral de dolor parece que nunca termina. Es en ese momento cuando renace la primavera. Aunque esta primavera llegó sin ti, sin las risas y sin el no dolor de los ratos iluminados por la luz, que aunque era cotidiana y sencilla, era maravillosa. Lo cotidiano es en realidad siempre hermoso, sólo hay que nutrirlo con significado real para que sea totalmente placentero. Pero ese placer cotidiano ha desaparecido y he tenido que seguir caminando sola. O no tan sola, porque llevo mi carga en la espalda.

Mi carga y las cinco heridas repartidas entre brazos, piernas y espalda, por donde ahora salen las flores, me acompañan en cada paso a ciegas que doy. Florecer cuesta y aunque he estado haciéndolo en ciclos toda la vida, sólo hasta ahora me he dado cuenta de lo duro que es el proceso. Pero no importa, lo que importa es que lo estoy haciendo y estas flores serán, sin duda, las más especiales.

Screen Shot 2018-05-29 at 22.54.43

Ilustración: http://www.instagram.com/amandaoleander/?hl=es

Pensamiento 009: sobre Madrid y la belleza

A menudo me siento afortunada de vivir en Madrid. Llegué a esta ciudad hace años, sin desearlo, y hoy la considero una especie de hogar. Madrid no es una ciudad impresionante, no tiene grandes monumentos, ni una arquitectura sorprendente. Sin embargo tiene un encanto, ese algo que no se puede describir muy bien, pero que hace que cuando caminas por sus calles te sientas allí, pero en muchos otros lugares al mismo tiempo.

La Plaza de Santa Ana solía ser mi lugar favorito de Madrid, hasta que dejé de recordarlo. Pero hoy, de casualidad, volví a caminar por ahí y lo recordé. Recordé las noches que me senté en uno de sus bancos, con viejos amigos. Recordé las luces blancas de los edificios que la rodean, recordé que estando allí había sido feliz.

Madrid me ha quitado muchas cosas, más de las que me ha dado. No importa, siempre me quedarán esos rincones por los que se puede pasear, en la más breve primavera, como en ninguna otra ciudad. La belleza no necesita ser grandiosa para poder ser apreciada y es en realidad, breve. La belleza es ese momento que se va antes de que podamos capturarlo. Una vez se intenta hacerlo, es un esfuerzo perdido, porque el instante real ya se ha ido. Intentar registrar un instante específico es crear una mentira. Por eso vemos mentiras en todas partes, galerías de imágenes que nos quieren contar algo, pero que nunca serán capaces de hacerlo completamente. Les falta ese sonido de fondo, el olor de la persona que camina cerca de ti, el color sin filtros. Falta la verdad.

Hoy en la plaza sentí algo parecido a la paz, aunque mi pecho quería reventar de dolor. La plaza y su luz de las cuatro de la tarde, me presentó un paralelo entre la familiaridad y lo desconocido. En ese pequeño instante de belleza que ya se ha ido y que jamás volverá a existir, entendí que todo lo que tengo adentro es puro y se convertirá en lo mejor que me ha pasado en la vida. Y tal vez, por un cambio particular en el curso del tiempo, Madrid, en vez de quitarme algo, me lo dará.

Mujeres latinoamericanas que deberías conocer

América Latina es un territorio diverso y dicha diversidad abarca también a las mujeres. Aunque es verdad que la situación de ellas en Latinoamérica es complicada debido a la gran desigualdad que aún sufren y a todas las desventajas que representa ser mujer dentro de este continente; tales como la penalización del aborto, su lugar en el mundo laboral, la no propiedad de sus cuerpos, la discriminación y subordinación a la esfera íntima, los trabajos de cuidados, entre otras. A pesar de esto también hay mujeres que luchan por cambiar esta situación y se dedican a hacer labores inspiradoras para las nuevas generaciones. Ya conocemos los grandes referentes femeninos en latinoamérica, ahora demos una mirada más contemporánea a lo que están haciendo las mujeres actualmente. A continuación encontraremos un pequeño listado de algunas mujeres empoderadas que tal vez más gente debería conocer.

 

Evelyn Millares

Evelyn procedente de Venezuela, es la encarga de liderar el programa de realidad virtual de la Agencia Espacial Estadounidense. Este programa se encarga de entrenar a los astronautas que saldrán al espacio, es decir aquellos que abandonarán la nave o la estación espacial internacional y se enfrentarán con lo desconocido en el espacio. Evelyn lleva 20 años desempeñando esta importante labor como ingeniera y estrategista de tecnología en el laboratorio de realidad virtual.

https://www.cnet.com/es/noticias/evelyn-miralles-laboratorio-realidad-virtual-nasa/

Marta Vieira Da silva

Procedente de Brasil, Marta es una de las futbolistas más reconocidas de Latinoamérica e incluso la mejor futbolista de todos los tiempos. Marta juega como delantera y es la   máxima Goleadora histórica de la Copa Mundial Femenina con 15 goles. Además de los reconocimientos que tiene como deportista, Marta siempre se ha interesado por reforzar la importancia del empoderamiento de la mujer dentro del mundo deportivo y la sociedad en general, ya que ella misma ha tenido que luchar contra los estereotipos y la discriminación a lo largo de toda su carrera.

https://www.youtube.com/watch?v=XgAi7sVikgo

Morena Herrera  

Proveniente del Salvador, Morena Herrera lidera la Agrupación Ciudadana por la despenalización del aborto en el Salvador. Esta asociación es de gran importancia en El Salvador ya que lucha por cambiar la legislación que tan fuertemente castiga a las mujeres a causa de la interrupción del embarazo. Actualmente El Salvador es uno de los países donde la calidad de vida de las mujeres es bastante preocupante, ya que no poseen ninguna libertad de decisión sobre sus propios cuerpos. La labor de Morena es entonces de gran trascendencia porque se encarga de luchar y defender los derechos humanos de las mujeres.

https://www.youtube.com/watch?v=l41YkDs9yJI

Natalia Ponce de León

Natalia es de Colombia y es protagonista de una conmovedora historia que la llevó a convertirse en una mujer empoderada y un gran ejemplo de fortaleza. En marzo del 2014, la vida de Natalia cambió drásticamente después de ser víctima de un ataque con ácido sulfúrico a manos de un sujeto llamado Jonathan Vega. Natalia sufrió quemaduras de tercer grado en su cara y en diferentes partes de su cuerpo, lo cual la llevó a pensar que su vida había terminado. Pero Natalia no permitió que eso pasara, al contrario, empezó una lucha contra este tipo ataques de violencia de género en Colombia. Como ella misma afirma, renunció a ser una víctima y eligió ser una triunfadora. Esta decisión la llevó a convertirse pionera en probar nuevos tratamientos para este tipo de heridas. Después de su juicio, la ley también incrementó las condenas de quienes cometan este tipo de delitos, que resultan ser más frecuentes de lo que nos podemos imaginar.

https://www.youtube.com/watch?v=iYUrACufwKU

https://www.youtube.com/watch?v=KlOoe6Mfskw

Marielle Franco

Marielle, proveniente de Brasil, fue política y militante de los derechos humanos, sobretodo de los derechos de las mujeres negras. Lastimosamente, fue asesinada el pasado marzo de 2018. Se cree que esto pasó por haber denunciado los abusos de autoridad de la policía contra los habitantes de la favela de Acari. Marielle era conocida por alzar siempre la voz contra este tipo de injusticias del gobierno brasileño. Marielle será recordada siempre por esta intensa lucha contra el poder y por defender sin cansancio los derechos humanos de las mujeres y la visibilidad de la comunidad LGTBI+.

https://www.youtube.com/watch?v=TS-fj8pl9N8

Pola Weiss

Pola Weiss, mexicana, fue conocida por ser pionera en videoarte el Latinoamérica. Sus ideas de mezclar la danza con el vídeo marcaron un precedente para lo que hoy se conoce como videodanza. Su discurso feminista la llevó a presentar el cuerpo de la mujer de una manera diferente rompiendo los estereotipos de belleza siempre impuestos.

https://www.youtube.com/watch?v=20nV-ewqzHw

Berta Cáceres

Berta Cáceres fue una lideresa indígena hondureña, feminista y activista por el medio ambiente. Berta fue asesinada en el 2016 después de las constantes amenazas que recibía. Su lucha por el pueblo indígena lenca fue ardua y sin cansancio. Fue ella junto a su pueblo quienes lograron que una de las constructoras hidroeléctricas más grandes del mundo retirara el proyecto para construir la presa Agua Zarca en el cauce del río Gualcarque, sagrado para los lenca. El nombre de Berta se suma a los más de 100 activistas hondureños que han sido asesinados en los últimos años por su lucha contra las grandes empresas.

https://www.youtube.com/watch?v=2gj4_cM_dPM

Teodora Vasquez

Teodora, salvadoreña, tuvo un aborto espontáneo mientras trabajaba limpiando en un colegio. Un empleado del mismo, afirmó que el aborto había sido intencional, por lo que Teodora fue condenada a 30 años de prisión por homicidio agravado. Como habíamos mencionado antes, El Salvador penaliza el aborto en cualquiera de sus casos y prohíbe a las mujeres decidir sobre su propio cuerpo. Sin embargo, el pasado febrero de 2018 y gracias a la lucha de activistas, el gobierno salvadoreño ha conmutado la pena. Su caso ha servido para visibilizar la situación de los derechos humanos en El Salvador y otros países que tienen estrictas legislaciones en cuanto al aborto. A pesar de haber pasado 10 años de su vida en la cárcel, Teodora afirma que quiere seguir luchando por las 30 compañeras que aún siguen encerradas injustamente.

https://www.youtube.com/watch?v=_Q9pZ32Xw9w

Mercedes Hernandez

Mercedes está radicada en Madrid, aunque nació en Guatemala. En Madrid precisamente, es directora de la Asociación de Mujeres de Guatemala. Esta asociación, fue conformada en principio por mujeres guatemaltecas refugiadas, desplazadas y migrantes, residentes en España. Sin embargo actualmente la asociación la conforman mujeres de diferentes orígenes. El objetivo de esta agrupación es defender los derechos humanos de las mujeres latinoamericanas y lograr que sus realidades sean conocidas internacionalmente. Mercedes está comprometida con la lucha de mujeres y por ello se ha dedicado a visibilizar la realidad del feminicidio. Actualmente es conocida como la mayor especialista en investigación sobre el feminicidio en Latinoamérica.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/06/17/558032f846163f36648b4580.html

Lorena Cabnal

También de Guatemala, Lorena es una feminista indígena. Lorena pertenece a la comunidad maya-xinka y después de haber sufrido la violencia en su propio cuerpo, decidió levantar su voz y empezar una lucha contra la violencia de género y los abusos sexuales en la montaña de Santa María de Xalapán. Lorena es además promotora del concepto de Feminismo Comunitario. Este movimiento busca reivindicar el papel de las mujeres indígenas dentro de la estructura patriarcal de los pueblos originarios.

https://www.youtube.com/watch?v=6CSiW1wrKiI

Regina José Galindo

Regina es una artista, performer y feminista guatemalteca. En su trabajo utiliza su propio cuerpo para denunciar las injusticias no sólo de su país sino del mundo, ya que afirma que de alguna forma todos estamos conectados. Actualmente es uno de los grandes referentes del performance y del arte contemporáneo internacional.

https://www.youtube.com/watch?v=oeDytcs-wsk

 

Seguramente en este listado faltan muchos más nombres. Son muchas las mujeres que están haciendo cosas increíbles. Son muchas las voces que se están escuchando, son muchas las que ya están aquí y son muchas las que están por venir. Latinoamérica es un gran pueblo con mucho que ofrecer y las mujeres que lo habitan poseen la fuerza para cambiar, al menos un poco, la sociedad patriarcal que rige en cada uno de los rincones de esos territorios. Desde la ciencia, pasando por el deporte, el activismo, hasta el arte; todas tienen algo que aportar y en esa gran diversidad está la esencia del feminismo.

Pensamiento 008: sobre el caos

Declaré que quería el caos en mi vida y así llegó, obviamente sin avisar. Si perder la cuenta de las picaduras que tienes en el cuerpo, de ni sé qué bicho, no es la mejor representación del caos, entonces no sé cómo más explicarlo. Me rasco, me rasco todo el día y me hago daño. Pero no importa, porque creo que de eso se trata el caos. No lo sé porque nunca he sido caótica, ni desordenada, ni descomplicada. Siempre he vivido con los dos pies bien pegados al suelo. Porque, ingenua de mí, creía que era mejor. Pero ahora ni siento los pies y no sé si camino o vuelo, o qué está pasando siquiera. Pero no importa, lo repito, nada, nadita importa. Ese es el lema de los que mejor saben vivir. Así, todo leve, sin el más mínimo peso, como una pluma, dizque una es más feliz. Pero es que lo mío era el peso, ese mismo que me mantenía pegada al suelo, la trascendencia de las cosas importantes. Darle valor a las personas, amar, confiar, dejarse llevar. Todo eso es pasado reciente. Pasado que se queda una borrachera de lunes con la cerveza más barata que se puede encontrar a la una de la mañana. A veces planeo lo que voy a escribir con un objetivo y una estructura concreta. A veces simplemente, como hoy, el cuerpo me pide, me grita que saque por favor lo que llevo adentro. Es similar a las físicas ganas de vomitar que no me abandonan.

Matar el dolor

Ella juró que la mataría. Que la próxima vez que se la encontrara de frente, le enterraría el puñal directo en el pecho, en el corazón. Para estar segura de que nunca más la atormentaría. Si alguién intentaba cuestionar su decisión, diría en su defensa que era necesario hacerlo. Aprendió rápido lo que era necesario después de rasgarse tanto la piel. Después de pasarse horas rascando una herida pequeñita, que finalmente le dejaba trozos de piel debajo de las uñas.

Por lo tanto, sabía que no tenía que pensarlo dos veces, había que matarla. Era la única manera posible de terminar con el dolor. Porque había dejado llegar al dolor hasta donde tenía que llegar, hasta que ya no podía doler más y aún así seguía doliendo. El alivio instantáneo, la búsqueda de la cura rápida para combatirlo, también había resultado una pésima estrategia a largo plazo. Por eso, una vez más, sabía que debía matarla.

Estaba segura de que no recordaría más el dolor, una vez este hubiese terminado. Lo único que queda después es una sombra, en lo más profundo de la mente, que te marca tan hondo que parece que nunca más lo vas a volver a ver, a sentir. Pero vuelve, siempre vuelve y te ataca. Por eso la tenía que matar, antes de que fuera demasiado tarde. Tenía que ahorrar estabilidad, guardarla como otros guardaban dinero, para poder usarla cuando la necesitara.

Nadie más había podido matarla, tendría que hacerlo ella misma. ¿Pero qué quedaría después de matarse a sí misma? Pues precisamente eso. Si mata a su versión dolida, por fin sería ella misma. Sería una mujer. Pero entonces ¿qué es ser una mujer? y sobretodo ¿qué es ser una mujer sin dolor? La verdad es que ella no lo sabe, y dudo que ustedes lo sepan. La respuesta vendría después del ruido de la muerte, del alboroto del adiós, cuando todo se reduzca a la nada.

Por ser mujer

Alguien me preguntó una vez, si creía que el arte era mejor cuando salía de la felicidad o de la tristeza. Yo pensé que era mejor cuando salía de la tristeza. En realidad no tengo ni idea, no tengo ni idea del arte, de la vida, o de qué es mejor o peor. De lo único que tengo idea es de la tristeza. Y la gente me dice ¿pero por qué estás triste? tienes todo lo que necesitas para ser feliz. Y es verdad, tengo un cuerpo completo que me permite llegar a donde quiero, personas que me quieren, una casa bonita y esas otras cosas que se suponen que te tienen que hacer feliz.

Pero y qué puedo hacer. Que venga esa gente tan feliz y conforme y me saque del pecho esta sensación devastadora. Porque sí, estoy triste, joder. Y no pienso ir por la vida con la cara de felicidad simplemente porque hay mensajes en todos lados que me gritan que debo y tengo que ser feliz. Me conformo con saber que en otro plano, en otra línea de tiempo, todo está donde debe de estar, y en ese otro lugar seguro que soy feliz. Eso me da paz.

Cada vez que atravieso por un momento difícil en mi vida, teniendo en cuenta que mi vida es totalmente absurda y que todo lo que me pasa en realidad son nimiedades, pienso en otras mujeres que han pasado por lo mismo. Creo que gran parte de lo que me pasa, me pasa por ser mujer. Por ser la mujer que soy, aunque muchos se empeñen en decir que todavía soy una niña, por haber crecido de la forma en que lo hice, por lo que me enseñaron y por lo que mis ojos tuvieron que ver sin decisión alguna.

Cuando sufro, de la manera que lo hago, pienso en esas mujeres. En las que ya pasaron por lo mismo y lograron superarlo. Busco información, busco personas, busco libros, busco historias con narrativas similares a la mía. Ellas y sus historias son mis ejemplos, me ayudan y me dan la fuerza que necesito. Porque aunque siempre he querido salir de todo sola, tengo que confesar que no puedo. Que en esos momentos, más que nunca, necesito a mis hermanas. Agradezco infinitamente a las que han estado ahí.

Nunca he de entender, o tal vez sí, por que amar te deja tan desvalida. Aplicar las herramientas que el feminismo me ha dado resulta útil, pero siempre llega un momento donde la ausencia, sobretodo la ausencia, me deja un dolor que a duras penas puedo soportar. Pero lo soporto, porque lo intento con todo lo que soy y al fin y al cabo lo logro. Como todo. Pero me queda el mal sabor de la distancia, de cómo las personas entran y salen de tu vida, como si esta fuera una feria de pueblo. Y se van, siempre se van, todos se van. Como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, como si fuéramos eternos. Pero es tan natural, que sé que no podría ser de otra forma.

Virginia Woolf escribió en uno de sus diarios: ‘El futuro es oscuro, que es, en general, lo mejor que el futuro puede ser, creo’ Como Virginia Woolf que ni siquiera estaba segura de su propia afirmación, yo también lo pienso, creo. Porque prefiero pensar al menos que no le tengo miedo a esa oscuridad. Que ahora  mismo estoy allí de pie en medio de las tinieblas, pero que no necesito adivinar lo que va a venir. No necesito el falso optimismo y entusiasmo, porque puedo una y mil veces atravesar la oscuridad.

Y hablando del futuro, que me perdone la Marcela del futuro que va a leer esto y se va arrepentir. Pero es que ya no quiero pensar en el futuro, mi momento es ahora, y ahora no puedo escribir sobre mi feminismo, sobre temas importantes, ni una historia que valga la pena, ahora el cuerpo me pide escribir sobre mi estúpida tristeza. Me quedo con la confianza que le tengo al universo y sus energías, que hace que todo siempre resulte en el lugar y el tiempo adecuado. Confío en la temporalidad circular, en el eterno retorno a quien de verdad somos. Pienso en los otros planos, en todos mis yo que están haciendo otras cosas, estoy orgullosa de todos ellos y del de este plano también. Por salir de este cuerpo, lleno de picaduras, aunque sea de vez en cuando.